Jurimetría y su promesa de imparcialidad perfecta en el Organismo Judicial

El gobierno de la ley es el gobierno de la razón mientras que el gobierno del hombre corre el riesgo de transformarse en el gobierno de la arbitrariedad y el capricho injusto”. – Lalane

Una famosa dicotomía tratada, tanto por Aristóteles como por Platón, en sus principales obras de filosofía política, es dilucidar si es mejor un gobierno de leyes o un gobierno de hombres.  La respuesta en ambos casos fue que es preferible el gobierno de las leyes, puesto que innegablemente existe en la naturaleza humana un cúmulo de experiencias, emociones, convicciones y prejuicios interiorizados, de los cuales no se puede despojar y que le impiden convertirse en un ser completamente racional e imparcial, características que deberían ser imprescindibles al momento de gobernar.

Es mejor que rija la  ley con base en la noción aristotélica  de que la ley es razón sin apetito  y que por ende está exenta de sufrir los desvíos afectivos del hombre. Como lo expone Julio E. Lalane, (2015, pág. 1).  “El gobierno de la ley es el gobierno de la razón mientras que el gobierno del hombre corre el riesgo de transformarse en el gobierno de la arbitrariedad y el capricho injusto”.

A la luz de estas obras filosóficas tan antiguas, resulta evidente que el tema de la imparcialidad es un aspecto que el hombre siempre ha buscado perfeccionar para optimizar la efectividad en su gobernabilidad.

Sin embargo, si nos centramos en el Organismo Judicial, que es uno de los tres  organismos del Estado y sin el cual, no puede funcionar ningún gobierno, la alternativa de “gobierno de leyes” se vuelve inaplicable, debido a que el actuar judicial consiste, en palabras sencillas, en aplicar el Derecho a casos concretos. Esto supone que al poseer cada  caso particularidades propias, no es viable aplicar la normativa de forma mecánica, idéntica  e invariable en cada uno de ellos; por ello, surge la necesidad de que una persona, realice una interpretación, tanto legal como fáctica y analice las argumentaciones vertidas por las personas involucradas, para emitir una decisión fundamentada y final. Lo anterior,  causa que dicha persona, a la que se le ha denominado juzgador, posea un marco de discrecionalidad impenetrable, donde las pasiones de la naturaleza humana vuelven a ser una preocupación clara.

Quedando la ley general, abstracta e impersonal, incapacitada de aplicarse a sí misma o de reemplazar al juzgador en su proceder casuístico, surge la necesidad de encontrar un nuevo sustituto para el pasional ser humano, en su papel de juzgador. El actual mundo globalizado y conquistado por la tecnología, de forma incipiente nos propone una nueva alternativa denominada jurimetría.

Para continuar este análisis, conviene construir una definición general del concepto jurimetría, comprendida esta como la rama de la informática jurídica, la cual  consiste en la utilización de ordenadores, computadoras o dispositivos electrónicos para el análisis, tratamiento y  sistematización  de información jurídica, a través, de mecanismos de investigación lógico-matemáticos, bases de datos, estadísticas, algoritmos y cualquier otro medio innovador que utilice tecnología avanzada.

La implementación de esta alternativa en el Organismo Judicial, de forma  muy sintética, podría describirse como: reemplazar al juzgador por una computadora.  En este punto surge la interrogante: ¿de qué forma una computadora puede aplicar el Derecho?

Existe la idea de que un programa muy sencillo podría realizar un simple silogismo jurídico tomando como premisa mayor: la ley; como premisa menor: el caso  concreto y constituyendo la solución del mismo: la conclusión lógica.  Sin embargo, esta opción incurre en ser un proceso mecánico que ya, anteriormente, se ha descartado como opción en la tarea judicial, ya que se debe considerar todas las circunstancias de cada caso específico, para realizar un razonamiento jurídico amplio, mucho más complicado que un sencillo silogismo.

Una alternativa basada en las ya mencionadas investigaciones y estadísticas para el tratamiento de información jurídica, es la que propone el norteamericano Loevinger con su artículo escrito para la Serie Científica de la Universidad de las Ciencias Informáticas de Estados Unidos  donde escribe: “ Es posible la creación de sistemas encargados de la obtención de datos para la investigación legal, la cual iría más centrada a consultar documentos y resoluciones de casos similares, permitiendo obtener una mayor fuente de conocimiento, una adecuada recopilación de estos elementos que podrían ser ordenados mediante algoritmos para su consulta en el futuro.” (Lee Loevinger , 1949, pág. 4)

Cabe mencionar que la investigación de resoluciones similares expuesta en el párrafo anterior, y que se cataloga como “jurimetría tradicional”, es una propuesta bastante antigua y de origen norteamericano; donde se aplica una tradición jurídica anglosajona que da preeminencia a la jurisprudencia, por lo que es necesario analizar si sería igualmente efectiva, en países, como el nuestro, basados en una tradición romano-francés.

Los avances de la tecnología moderna otorgan una nueva opción  a considerar, que es el uso de la inteligencia artificial; siendo esta, la capacidad de los dispositivos electrónicos de reproducir la inteligencia humana, imitando sus funciones cognoscitivas,  logrando realizar tareas y alcanzando objetivos.  En esa línea  de ideas, la aplicación de la dicha inteligencia artificial en la jurimetría ha sido expuesto por tres  autores  que exponen:  “en la toma de decisiones a través de la utilización del conocimiento y la experiencia acumulada, ajustándola a la nueva situación y aprendiendo  lo relevante de cada escenario, retroalimentándose con nuevo conocimiento que pasa  a formar parte de un sistema,  para su posterior utilización en su mecanismo de razonamiento, comparación y aprendizaje.(Cordero Morales, Ruiz Constanten y Torres Rubio 2013, pág. 226 )

Ahora bien, si la inteligencia artificial es la primera opción realista de que algún día la jurimetría en el Organismo Judicial sea una realidad, es conveniente analizar las ventajas y desventajas de este supuesto, para determinar si realmente  la complicada tarea tecnológica y jurídica que esto significaría, vale la pena o si el juzgador humano, que hasta ahora ha logrado medianamente sus objetivos, debería continuar fortaleciendo y perfeccionando su imparcialidad por otros medios.

Las ventajas del ordenador se podrían resumir en la frase “imparcialidad perfecta” algo que el hombre jamás podrá alcanzar. El tema de la imparcialidad como característica principal de todo juzgador es innegable y la mayoría de ellos tratan de demostrar que poseen tal virtud, pero es imposible afirmar, que en la totalidad de casos, la parcialidad estará ausente.  El temperamento, la emotividad y los prejuicios de los jueces, que siguen siendo humanos, en algún momento, estarán presentes en sus decisiones y no necesariamente por  ser juzgadores corruptos,  sino que simplemente por el hecho de que la naturaleza y esencia humana no se podrá anular jamás, en su totalidad.

Ahora bien, en cuanto al juzgador efectivamente corrompido, la jurimetría podría  significar la promesa de una limpieza total y definitiva de este tipo de corrupción, pudiendo concretarse la utopía de justicia íntegra y confiable en el cien por ciento de los casos. La celeridad y la eliminación de la mora judicial podría ser otra ventaja adicional.

Puedo concluir, afirmando que una justicia pronta, íntegra, confiable y perfectamente imparcial, es una idea muy atractiva para las aspiraciones de gobernabilidad que el hombre ha tenido desde tiempos antiguos, pero hay que recordar que, reemplazar y cambiar radicalmente uno de los tres organismos de todo un Estado resultaría ser un impacto de gran  magnitud en la historia sin precedente alguno.  Como cualquier invención implementada, por primera vez, en  la historia  de la humanidad, supone incontables riesgos de los cuales el pasado y la experiencia humana no podrá instruirnos u orientarnos  a solucionar.

Por lo tanto, la  implementación de la jurimetría  en el organismo judicial posee ventajas y desventajas bastante significativas en las que es importante continuar profundizando, no está de más mencionar que una superficial revisión de las estadísticas del avance tecnológico alrededor del mundo, (publicadas por  la UIT) hace  evidente el hecho de que si esto llegará a concretarse algún día,  será en  países avanzados donde esta opción  se implementará por primera vez y no en un país en vías de desarrollo como Guatemala, por lo que algunos considerarían este análisis  un tanto innecesario para nuestra realidad jurídica, sin embargo resulta que es en temas tan recientes, innovadores, futuristas y notoriamente poco estudiados o discutidos donde están los mejores escenarios para generar conocimiento crítico, útil, nuevo y que trasciende fronteras.

La Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) es el organismo especializado en telecomunicaciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), encargado de regular las telecomunicaciones a nivel internacional entre las distintas administraciones y empresas operadoras. EN 2012 publica  cifras más recientes sobre desarrollo de tecnologías a escala mundial.

 

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